Nuevo sitio de tapeo por la zona de la Alameda, en la calle Santa Clara, al final de la calle Lumbreras a la izquierda. El bar es muy pequeñito y bien decorado, agradable.
No sé si serán las fiestas o que me persigue el gafe, pero el día que fui a visitar el lugar les faltaba un cocinero que se había puesto enfermo y además de faltarle muchos platos de la carta la cocina iba francamente lenta.
Como siempre no me dejé desanimar y esperamos mesa pacientemente mientras tomabamos unos vinos, por cierto muy buenos y variados. Nos decantamos por uno blanco afrutado. Lo cierto que entre esperar mesa y esperar las viandas nos encontramos con un cebollón curioso.
Al centro pedimos la pequeña tabla de quesos y croquetas del puchero, todo muy bueno. ¡Qué croquetones! Y de tapitas: bacalao con salsa cremosa picante (delicioso), una especie de kebab con carne de cerdo ibérico y salsa Ras Al-hanout con una pinta estupenda, tataki de lomo y una hamburguesita de buey.
El camarero fue encantador todo el tiempo y estuvo muy pendiente.

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